Perspectivas de Mercado

Es difícil saber, ni lo pretendemos, cómo se van a comportar los mercados y hasta cuándo van a continuar las correcciones. Tal vez el plazo necesario para recuperación de la economía tiene menos que ver con las políticas fiscales y monetarias de emergencias masivas introducidas, y más con cuándo podremos contener la propagación de este peligroso virus. En pocas palabras, el freno al virus tiene la respuesta. El problema es que no puedes vencer al virus sin dañar la economía mientras tanto. La advertencia de mantener el distanciamiento social y mantenerse alejado de los lugares públicos significa que el 40% de los consumidores mundiales están hibernando en sus casas y contribuyendo poco al crecimiento. En tono positivo, si ponemos como referencia a China, la economía se está reiniciando lentamente y el gobierno está desvelando grandes planes de inversión para dinamizar sectores clave de la economía.

Otro tema sería el lastre de la deuda, que nos ha preocupado y mucho desde la crisis financiera del 2008. Tanto la de las compañías, como la de los Estados. El Instituto de Finanzas Internacionales ha alertado de que la deuda a nivel global experimentará un incremento «de forma dramática», debido a la respuesta fiscal puesta en marcha por los países para hacer frente a los retos de la crisis generada por el COVID-19. No obstante, la tarea de gobiernos y bancos centrales es garantizar que la recesión sea lo más breve posible y no se transforme en una depresión y esto requiere de una respuesta fiscal muy amplia. Estas medidas aumentarán considerablemente los deficits, pero los tipos negativos de las economías avanzadas, en principio, deberían ayudar.

Las grandes crisis son inesperadas, sino no serían crisis, y la actual es un ejemplo claro, siendo además muy violenta y con enormes retrocesos en las cotizaciones y los mercados de manera indiscriminada. Pero también es verdad que las recuperaciones suelen ser igual de rápidas y en muy pocas sesiones. No debemos perder la paciencia y hay que actuar con sentido común, es decir, invertir en buenas compañías cuando ello sucede. Siempre os digo que el mayor riesgo de un inversor a largo plazo es no estar invertido y que realmente las acciones son históricamente la mejor inversión a largo plazo y comprarlas en momentos de pánico, como el actual, es la mejor opción. Recordemos que, a pesar de recesiones, guerras mundiales, décadas perdidas, la Bolsa ha sido siempre el activo más rentable a largo plazo.

Lo que realmente nos debe importar es buscar, analizar y valorar compañías de calidad para incorporarlas a nuestra cartera, centrándonos en empresas que sabemos que tienen potencial a largo plazo, con ventajas competitivas duraderas y que dentro de 10 años continuarán con nosotros.

En definitiva, hemos de tomarnos esta corrección como una oportunidad increíble de invertir en excelentes compañías a bajos precios, que nos darán una excelente rentabilidad a largo plazo.